martes, 27 de noviembre de 2012
“Con el juicio de la ESMA se cumplieron las expectativas e incluso se superaron”
lunes, 14 de diciembre de 2009
La mujer de un represor reveló la persecución fotográfica contra testigos y sobrevivientes
“Un grupo de abogados van a los juicios, identifican a los testigos con fotos y toman apuntes de sus testimonios”, dijo Ana Barreiro, esposa del ex mayor del Ejército Ernesto Barreiro.
En la sala del TOF Nº 5, donde presenció la primera audiencia del juicio ESMA junto con familiares y allegados de otros represores, la mujer sentenció: “La traición a la patria se paga con la muerte”.
Esposas, hermanas –la de Alfredo Astiz, por ejemplo– e hijas, saludaron cuando los imputados ingresaron a la sala y sus comentarios giraron sobre las vestimentas y la actitud de los imputados.
“Siento orgullo de un padre como él”, manifestó María Alejandra Montes Howard, hija del contralmirante Oscar Antonio Montes. Comenzada la audiencia, Astiz sonreía. “Alfredo está ‘re informal’ –dijo Cecilia Pando–. Le importa un carajo”. “¿Esos son los querellantes? ¿No son unos payasos?”, preguntó en voz alta.
Concluida la jornada y antes de retirarse de la sala, Astiz mostró en alto el libro Volver a matar de Juan Bautista Yofre a los familiares de las víctimas, el libro de cabecera del actual ministro de Educación porteño, Abel Posse, el mismo libro que un par de horas antes aconsejaba leer la mujer de Barreiro.
viernes, 11 de diciembre de 2009
Día histórico: arrancó el juicio oral por las desapariciones y torturas en la ESMA
“Nunca imaginamos este momento”, dijo desde el escenario la sobreviviente de la ESMA Graciela “Vicky” Daleo, “y llegamos acá porque nunca abandonamos la lucha”, agregó.
El legislador porteño Julio Piumato, líder de los trabajadores judiciales, destacó la labor del juez de instrucción de la causa, Daniel Rafecas, criticó el retraso para llegar a las instancias orales y subrayó que “falta todavía juzgar a los responsables civiles de la dictadura como el ex ministro de Economía Martínez de Hoz”.
Adentro de los tribunales, en tanto, continuaba la acusación contra Donda Tigel, entregador de la nieta restituida Victoria Donda Pérez, hoy detenido en la comodidad de la base naval de Río Santiago.
Nacido en Diamante, provincia de Entre Ríos, Donda Tigel fue posiblemente el autor material del asesinato de su propio hermano –y padre de Victoria–; fue un miembro de alto rango del “GT33”, tal el nombre del grupo de tareas de la ESMA; secuestrador y torturador del sobreviviente Víctor Basterra, y uno de los represores que intervino en el intento de secuestro en México de Jaime Dri, historia llevada al non-fiction por el periodista Miguel Bonasso en su libro Recuerdos de la muerte.
La lectura de los requerimientos de elevación a juicio, que continuará la próxima semana, abundó en detalles sobre el funcionamiento de la ESMA, la descripción de cada uno de sus espacios y quiénes los utilizaban.
La “huevera” era la pieza donde por la noche se interrogaba y se picaneaba a los detenidos. La “capucha”, justo antes del techo, hacía las veces de celda, extremo calor en verano, frío insoportable en invierno.
La “avenida de la felicidad” –el pasillo en el que las 24 horas había luz de fluorescentes– era el sitio donde los prisioneros aguardaban para ser sometidos a tormentos inimaginables: “submarino”, violación, quemaduras con cigarrillos en los genitales, fracturas, y todo esto “supervisado” por médicos de la Armada que indicaban a los verdugos con qué intensidad podían seguir torturando. En el pasillo estaba el tocadiscos que se activaba al máximo volumen en situaciones de tortura.
Al inicio de la audiencia de hoy, los acusados presentes se mostraron displicentes, aunque la buena cara se les borró durante los 15 minutos en que el tribunal –en cumplimiento de lo resuelto por la Corte Suprema de Justicia en lo que se refiere a la difusión de los juicios– permitió a la prensa nacional y extranjera tomar imágenes de ellos.
Alfredo Astiz fue quien acaparó más flashes y todo el tiempo trató de que se viera la tapa de un libro que llevó consigo: Volver a matar, cuyo autor es el siniestro ex jefe de la SIDE en el gobierno menemista Juan Bautista “Tata” Yofre.
Por “problemas de salud” no asistieron a la audiencia otros tres acusados: los marinos Néstor Omar “Norberto” Savio y Alberto Eduardo “Gato” González, más el penitenciario Carlos Orlando “Fragote” Generoso. El TOF 5 dispuso con “carácter urgente” que una misión del Cuerpo Médico Forense se traslade al Hospital Naval y revise a González, mientras las querellas pidieron que se les permita designar para esos estudios a peritos médicos de parte, para que no haya posibilidades de que se repita un caso como el del ex prefecto Héctor Febrés, envenenado con una alta dosis de cianuro en su celda de la base de Prefectura Naval Argentina de Tigre cuatro días antes de recibir su condena por más de 300 desapariciones y torturas.
“Este juicio no es un techo”, coincidían afuera, en la entrada de los tribunales, los familiares de desaparecidos, “ahora vamos por más”, repetían. Adentro, en la sala, el secretario del juzgado Mariano Carccioni, seguía con la larga lista de crímenes cometidos por Donda Tigel, quien debió ingresar a la sala esposado junto a los otros 15 represores que comparecieron esta mañana.
Su sobrina Victoria, hoy libre gracias a la búsqueda de Abuelas de Plaza de Mayo, fue una de las participantes del acto que se realizó en la puerta de Comodoro Py, donde además recibió el afecto y el cariño de sus de sus compañeros del Movimiento Libres del Sur y de todos los militantes por los derechos humanos que se dieron cita allí.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Comienza el juicio a 19 represores de la ESMA por crímenes de lesa humanidad
Astiz deberá responder por los asesinatos de Azucena Villaflor y Rodolfo Walsh, entre otros. Por su parte, Adolfo Donda Tigel está imputado por el secuestro de su propio hermano y la apropiación de una de sus hijas, Victoria Donda.
Eduardo Massera, ex jefe de la Marina y cabeza de la estructura que funcionó en el Casino de Oficiales de la ESMA, logró eludir del juicio luego de que la justicia argentina considerara acreditada su actual insania mental.
El tribunal prevé que el proceso durará entre seis y siete meses durante los cuales declararán 280 testigos, muchos de ellos sobrevivientes. Las atrocidades de la ESMA, que además de tormentos seriales y "vuelos de la muerte" incluyeron un depósito para los bienes robados en los operativos, ya había comenzado a ventilarse en el histórico juicio a los comandantes de 1985, pero las leyes de Obediencia Debida y Punto Final sancionadas en 1987 bajo presión militar frenaron los juicios.
A partir del 2003, el juez federal Sergio Torres reorganizó los expedientes, terminó los sumarios y comenzó a elevarlas a juicio oral por grupos de testimonios, por lo que estima que habrá por lo menos dos juicios más.
Este será el segundo juicio por la ESMA, ya que el primero fue el que se realizó contra el jefe de la maternidad del centro clandestino, el prefecto Héctor Febrés, quien murió en su celda de la Prefectura del Tigre con una dosis de cianuro horas antes de recibir sentencia, en diciembre del 2007.
Lo había juzgado el mismo que ahora exhibirá su nueva composición, ya sin el juez Guillermo Gordo y reemplazado por Oscar Hergott y se sumará a los "veteranos" Daniel Obligado y Ricardo Farías que, entre otros, condenaron a perpetuidad al ex subjefe del Primer Cuerpo de Ejército, Jorge Olivera Róvere.
El juicio despierta una enorme expectativa incluso internacional, ya que varios de los imputados, como Astiz, han sido juzgados en ausencia por la desaparición de sus connacionales en Francia, España e Italia, además de haber sido requerido por el estado sueco por el asesinato de la joven de esa nacionalidad Dagmar Hagelin.
Este proceso se suma a las otras dos megacausas que se encuentran en su fase oral, la iniciada el mes pasado en el Tribunal de San Martín por los crímenes de lesa humanidad en Campo de Mayo, y la que comenzó hace menos de un mes por los delitos del circuito represivo conocido como Atlético-Banco-Olimpo (ABO).
